Criterios de archivo
Cómo se forma esta biblioteca digital
Punto de partida
Reunir antes de clasificar
El archivo nace en Mendoza con una idea simple: juntar piezas dispersas de gráfica japonesa que rara vez se conservan juntas. Cartas ilustradas, tarjetas telefónicas, boletos y postales comparten un mismo problema, que es haber sido objetos de uso cotidiano antes que piezas de colección. Ese punto de partida define el tono del proyecto y también sus límites: se documenta lo que puede observarse en la pieza, no lo que se supone sobre ella.
Método
Describir sin inventar procedencias
Cada ficha se arma con datos verificables: soporte, medidas, técnica de impresión visible y elementos gráficos. Cuando falta el sobre, el sello o la referencia de imprenta, la ficha lo dice y no rellena el vacío con una historia plausible. Esa sobriedad es deliberada. Un catálogo que admite lo que no sabe resulta más útil que uno que aparenta certezas que no puede sostener.
Distinción
Original y reproducción, siempre separados
La diferencia entre una pieza original y una reproducción se marca antes que cualquier otro dato. No es un detalle técnico menor: afecta cómo se lee el material, cómo se conserva y qué se puede afirmar sobre él. El archivo no completa procedencias que no puede comprobar y prefiere dejar esa distinción a la vista, incluso cuando la pieza pierde atractivo por ello.
Aportes
Material que llega de otras manos
Buena parte del fondo proviene de aportes externos, y todos pasan por una revisión antes de incorporarse. Quien envía una pieza describe su origen, formato y técnica con los datos que tenga a mano; el equipo contrasta esa información con lo que la pieza muestra. La moderación no busca descartar material, sino evitar que una suposición se convierta en dato dentro del catálogo.
Estética
Un catálogo de museo, no una vitrina
La presentación sigue una lógica de catálogo: fondos marfil, rojo bermellón y detalles negros, con la pieza en el centro y la ficha como respaldo. El diseño no compite con el material ni lo decora. La intención es que quien recorre el archivo pueda leer una pieza con la misma atención con la que se mira una ficha de sala, sin ruido alrededor.
Para quién
Coleccionistas, diseñadores, curiosos
El archivo está pensado para públicos distintos que se cruzan: quien colecciona y busca referencias, quien diseña y estudia la gráfica japonesa, quien investiga y necesita fichas ordenadas, y quien simplemente siente curiosidad por estos objetos. Ninguno de esos usos exige un registro previo ni una cuenta. Se entra, se mira y, si algo no coincide con lo que se sabe, se puede escribir al archivo para revisarlo.
Las consultas sobre piezas, reproducciones o criterios de catalogación se reciben en contact@japancards.com o por teléfono al +54 261 412-8838. El archivo está en Chile 685, M5500 Mendoza, Argentina.